domingo, 17 de octubre de 2010











De tanto seguir tus pasos; de tanto buscarte en las calles de tarde cuando empieza a enrojeser, el barrio; te encuentro e igual te sigo buscando. Quiero verte al sol, echado. Ver como transitan por tus ojos el cielo, algunas nubes, la ciudad, el tiempo, la nada, el dia, tus pensamientos. Más sabes del mundo, mas te lastima, voy a usar tus piernas como guarida. Ya pega la lluvia en mi tejado, dame de refugio tu cuerpo blanco, que me quedo a vivir allí. No legislen más mi vida, todas mis ideas, mis creencias, se chocan y se anulan entre si. NO hay caso, todos tenemos los pies de barro. Te voy a seguir sin plazos, siempre vas a verme acariciando las cosas que no se vieron jamas. Deseo: motor que no detiene su fuego.-








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