"Si yo no me lo creo, quien se lo va a creer?"
Todo empezó con esa frase que escuche hoy. La seguridad es lo más cercano a nosotros mismos, y no hay que perderla intentando ser modestos o teniendo miedo de que si tenemos demasiada seguridad de algo, ese algo no pase y la desilusión nos carcoma la cabeza.
Ilusionarse no siempre es malo, aunque se pierda esa ilusión, y nosotros mismos somos los primeros que tenemos que creer en ella.
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